Carlos Román SamperioDisciplina · Estrategia · Resultados

Inicio › Blog › Padres

Padres · 5 min de lectura · 08 de julio de 2026

Gritar no es carácter, es cansancio

La mayoría de los gritos aparecen a la misma hora del día. Registrar cuándo pasa es el primer paso para que deje de pasar.

"Es que yo soy así, de carácter fuerte." Es la explicación que muchas madres y padres se dan después de gritar. Y viene seguida de culpa. Pero cuando se mira con calma, los gritos casi nunca están repartidos al azar: aparecen a ciertas horas, en ciertas situaciones y con cierto nivel de agotamiento.

Un registro de una semana

No necesitas una aplicación. Con una nota en el celular basta. Cada vez que grites, anota:

  • La hora.
  • Qué pasó justo antes (la tarea, la hora de dormir, el desorden).
  • Cómo estabas tú: con hambre, con sueño, con prisa, con una preocupación de trabajo.

Al final de la semana, revisa. Casi siempre aparece un patrón: la hora de la salida a la escuela, la tarde antes de la cena, la noche. Ya no es "mi carácter", es una franja del día en la que tu cuerpo y tu casa están al límite.

Qué cambiar primero

Con el patrón en la mano, cambia una sola cosa de esa franja: adelantar la cena, preparar mochilas la noche anterior, tomarte cinco minutos antes de entrar a la casa. Pequeños cambios en la logística bajan más gritos que prometerte "ya no voy a gritar".

Y cuando ya pasó

Si gritaste, repara. Dile a tu hijo que te equivocaste en la forma, sin justificarte ni dar un discurso. Reparar enseña más que un adulto que nunca se equivoca.

Cuidarte no es egoísmo: es una condición para criar con calma. Si el cansancio, la irritabilidad o la tristeza son constantes, vale la pena pedir apoyo profesional para ti.

Este texto es orientación general y no sustituye una valoración profesional. Si lo que vives en casa te rebasa, puedes escribirme: Terapia individual para adultos.

WhatsApp